Cómo actuar ante la suplantación de identidad en las redes sociales

Valoración del Usuario:  / 2
MaloBueno 

“La Policía Local de Vigo ha detenido a un hombre de 54 años por un presunto delito de usurpación de función pública al crear un falso perfil del Cuerpo Nacional de Policía en las redes sociales, haciéndose pasar por un miembro de ésta, interactuando en la red, comentando y opinando sobre temas policiales y políticos, asesorando a particulares sobre consultas efectuadas por éstos, así como a opositores al Cuerpo de la Policía”.

La lectura de esta noticia fuerza la reflexión sobre la usurpación de perfiles en las redes sociales, algo cada día más frecuente, no sólo por la posible creación por alguien de un perfil con la finalidad de hacerse pasar por un miembro de la función pública o por un personaje público, si no, también, por alguien que se hace pasar por un particular en la red.

 El inevitable avance de nuevas tecnologías y, consecuentemente la aparición de las redes sociales y la presencia en las mismas, tanto a nivel personal como empresarial, en atención a la importancia que hoy en día tienen a nivel publicitario y promocional, como herramienta de comunicación en tiempo real, manteniéndonos informados al instante de cualquier acontecimiento o noticia; tiene también aspectos negativos, en cuanto a la vulnerabilidad y falta de seguridad por la falta de un control riguroso de datos y de la veracidad de los mismos, debiendo imponerse una práctica de seguridad máxima en el uso de las nuevas tecnologías, a título de ejemplo, mediante un control exhaustivo de las contraseñas, procurando que éstas no sean una mera secuencia numérica (123456) o que puedan resultar obvias o fácilmente adivinable (fechas de cumpleaños, nombre de mascotas, familiares, etc.)

En todo caso, cierto es, también, que la no presencia en las redes sociales, tampoco evita con seguridad la posible usurpación de identidad en las mismas. Nada tan fácil como que alguien cree, a nombre de otro, incluso con una fotografía, un perfil falso, pudiendo de un modo relativamente fácil y con una gran difusión, perjudicar la reputación de cualquier persona física o jurídica, acción ésta que podríamos llegar o no a conocer.

Podemos, en esta tesitura, encontrarnos con casos, cada día más frecuentes, de usurpación o suplantación de identidad.

Debemos precisar que usurpación y suplantación de identidad no son sinónimos. La suplantación consiste en la apropiación de los derechos y facultades de otra persona y, la usurpación es la realización de determinados actos junto con el uso del nombre y apellidos ajenos, que pueden generar confusión en terceros, en cuanto al origen y procedencia de las acciones e identidad del que las comete.

Es decir, suplantación puede ser la creación de una cuenta en una red social haciéndose pasar por otra persona (nombre, apellidos, foto, etc.) sin su consentimiento y la usurpación comenzaría en el momento en que se comenzase a interactuar utilizando ese perfil ajeno (comentar, agregar amigos, añadir fotos, etc., haciéndose pasar por otro).

Usurpar equivale a atribuirse algo ajeno ”arrogarse la dignidad, empleo u oficio de otro y usarlos como si fueran propios”. En este sentido, se pronuncia nuestra jurisprudencia, citando, a título de ejemplo, la sentencia del Tribunal Supremo de 15/12/1982.

Ante tales situaciones, jurídicamente, existen varias armas a nuestra disposición:

·         Por un lado, cabe acudir a la vía penal, interponiendo denuncia por usurpación de estado civil de una persona, infracción que, en su caso, y de conformidad con lo preceptuado en el artículo 401 del Código Penal, podría ser castigado con la pena de prisión de 6 meses a 3 años.

 

En este sentido, se pronuncia la Sentencia del Tribunal Supremo de 23 de mayo de 1986 al indicar que  “usurpar el estado civil de una persona es fingir ser ella misma para usar de sus derechos, es suplantar su filiación, su paternidad, sus derechos conyugales, es la falsedad, aplicada a la persona y con el ánimo de sustituirse por otra real y verdadera. Es condición precisa que, la suplantación, se lleve a cabo para usar de los derechos y acciones de la persona sustituida; no comete el delito quien se limita a una ficción esporádica, como quien, en un momento determinado, se hace pasar por otro la acción consiste en simular una identidad o filiación distinta de la que corresponde al sujeto, pero, la persona sustituida, ha de ser real, siendo indiferente que haya o no fallecido”.

 

Además, en el caso de que la usurpación se produzca hackeando o accediendo a una cuenta ajena (y no creando un nuevo perfil), apoderándose de las claves del usuario o de sus dispositivos informáticos, la usurpación de identidad en las redes sociales podría derivar en un delito de descubrimiento y revelación de secretos, definido y penado en los artículos 197 y siguientes del Código Penal con la pena de prisión de 1 a 4 años y multa de 12 a 24 meses al que para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualquier otros documentos o efectos personales o intercepte sus telecomunicaciones.

 

Cabe, por tanto, en los supuestos referidos, acudir a la vía penal, quizás la más rápida cuando se trate de poner fin de forma urgente a determinadas conductas o atentados contra el honor o la dignidad de la persona física o jurídica, toda vez que se formule la correspondiente denuncia ante las Fuerzas o Cuerpos de Seguridad del Estado (la brigada de delitos tecnológicos a pesar de no contar, en ocasiones, con todos los medios precisos es un cuerpo que está efectuando notables avance y dispone de personal altamente cualificado para la investigación de los delitos tecnológicos) o ante el Juzgado de Guardia, pueden solicitarse las medidas oportunas para averiguar quién está llevando a cabo las actuaciones supuestamente delictivas o lesivas de los derechos de otro y conseguir su inmediato cese, máxime, cuando aun siendo conveniente que uno mismo reúna toda la información posible para denunciar los hechos, existen determinadas averiguaciones que tan solo se pueden obtener con la intervención de los servicios especializados de la Policía y con autorización judicial para la obtención de determinadas pruebas.

 

·         Es posible la interposición de una reclamación civil, formulando demanda por vulneración del derecho al honor y a la propia imagen, expresamente, reconocido en el artículo 18 de la Constitución Española y, desarrollado en la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, sobre Protección civil del Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la propia Imagen. 

El derecho a la propia imagen es el derecho que todos tenemos a que nuestra imagen no sea captada o reproducida por terceros en lugares o momentos de nuestra vida privada, sin nuestro consentimiento.

 

·         Por supuesto, es también viable la reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos, pudiendo presentar denuncia ante ésta por vulneración del artículo 6 de la LOPD, según el cual, el tratamiento de los datos de carácter personal requerirá el consentimiento inequívoco del afectado. Resulta evidente que en la creación de un perfil de un tercero esto no sucede, calificándose este hecho como infracción grave pudiendo ser sancionado con multa de 40.001 a 300.000 euros.

 

No obstante, antes de emprender cualquier tipo de acción legal, lo ideal es quedarse con las pruebas necesarias, obtener toda la información posible, cómo se conoció la supuesta infracción, en qué medios, la difusión que pudo tener, solicitando, en su caso, la intervención de profesionales al efecto (peritos informáticos), si bien, en última instancia, lo inevitable es formular la correspondiente denuncia no solo ante las autoridades competentes mencionadas, a fin de impedir la continuación del ilícito, sino también del propio prestador de servicios de sociedad de la información, la red social, puesto que la mayor parte de ellas, ante lo común de estos casos, disponen ya de herramientas de denuncia puestas a disposición de los usuarios para que puedan comunicarle este tipo de infracciones y proceder a eliminar de inmediato el perfil de la red.

Una vez realizado esto, sí se debería poner el hecho en conocimiento de las autoridades policiales.

No cabe duda de que el avance de la sociedad en general y, en concreto de las nuevas tecnologías, nos fuerza a usar las herramientas que la tecnología pone a nuestra disposición.

En todo caso, la prudencia y la cautela han de estar siempre presentes en la utilización de las redes sociales a fin de no favorecer conductas ilícitas por la falta de control o seguridad. Dicho esto, debe reconocerse que, la falta de presencia en las redes no impediría que pudiéramos llegar a ser víctimas de un posible delito o infracción cometido a través de éstas.

Por tanto, siendo obvio que el propio desarrollo de la sociedad nos lleva a la utilización de los medios que los avances ponen a nuestra disposición, tan solo queda tratar de utilizarlos con la suficiente cautela y rigurosidad y extremar las medidas de seguridad y diligencia, tratando de medir la cantidad y calidad de información que proporcionamos a través de las redes, ser extremadamente cuidadosos con el material seleccionado a tal fin, procurar utilizar solo páginas seguras, utilizar todas las herramientas a nuestro alcance para mejorar nuestra vulnerabilidad utilizando antivirus en nuestros equipos informáticos, teléfonos móviles, tablets, ser rigurosos con las contraseñas, cambiarlas a menudo, configurar nuestros perfiles en la red de manera privada estando disponibles únicamente para nuestros amigos y seguidores, etc, etc, etc.

 

Esperanza López Prado

Abogada

Share